Las láminas de color negro o verde oscuro empleadas para enrollar makis se llaman nori, un tipo de alga tradicionalmente cultivada en los puertos de japón. Inicialmente las algas se recolectaban de los pilotes en los pantalanes y se disponían en delgadas planchas que eran secadas al sol en un proceso similar a la elaboración del papel de arroz. El nori nunca debe ser tostado antes de ser utilizado para alimentación.

Actualmente, el producto cultivado es comercializado, procesado, tostado y empaquetado en un tamaño estándar de 18×21 cm. Un hoja de nori de calidad es densa, lisa, brillante, verde y sin agujeros. Con el tiempo el nori va cambiando de color hacia un verde oscuro parduzco.

Veremos que la hoja de nori tiene una cara brillante y la otra rugosa en la que se pueden distinguir unas marcas longitudinales. La cara brillante es la que siempre debe quedar al exterior. Las marcar longitudinales nos pueden servir de guia para cortar el nori según el tipo de maki que vayamos a hacer, ya que, por ejemplo, si hacemos un hosomaki, solo necesitaremos media hoja de nori.

Una vez enrollado el nori va absorbiendo la humedad del arroz y su textura se vuelve más elástica.

El nori, ademas de para enrollar makis, se puede emplear en copos para utilizarlos en otros platos, como espolvorearlo sobre el popular okonomi yaki o en la sopa de miso. Existen también snacks a base de nori.